A veces pasa

17 Jul

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Sitio

30 Jun

Aunque no es aplicable a todo el mundo, a la mayoría de los mortales, saber cuál es su sitio les resulta esencial para poder desarrollarse.

De un tiempo a esta parte siento como si no me conociera a mí misma; como si todo lo que yo creía que era se estuviese desmoronando. Ya comenté en anteriores entradas mi preocupación sobre el rumbo que estaba tomando mi vida, y cómo esto podía estar afectando a mi carácter. Bien, pues lo cierto es que en todo este tiempo nada ha cambiado realmente.

Haber ido dejando poco a poco mis aficiones ha hecho que, una vez retomadas, me hayan parecido menos interesantes o me hayan costado mucho más. Sin ir más lejos, escribir es, a día de hoy, una tarea más que complicada para mí. Si se supone que la universidad debe propiciar el pensamiento libre y la crítica, en mi caso estas cualidades no han ido más que en declive desde hace tres años.

Apenas tengo tiempo para mí, y eso ha ido haciendo que, poco a poco, haya perdido mi capacidad para verbalizar las ideas. Y lo que es más triste: ha conseguido, incluso, que no sienta ganas de expresarlas. Pero escribir no es la única cosa que solía dárseme bien. Dibujar, pintar, ganchillar o hacer cualquier tipo de manualidad era algo que realmente disfrutaba haciendo. Algo que se me daba bien y que me gustaba.

A día de hoy siento que no queda nada de la chica que solía hacer todo eso. Siento que lo único que sé hacer es estudiar, ir a clase, encajar críticas -constructivas siempre, claro- y, sobre todo, resignarme y asumir lo que me echen. Siento que me he convertido en esa clase de personas a las que lo mismo les da ocho que ochenta. De hecho, es posible incluso que esté mutando hacia el tipo de personalidad “funcionario cansado de la vida“.

Aquello que yo solía hacer; aquello que, en esencia, era yo, se está perdiendo poco a poco y siento que no va a volver. Tengo miedo de que llegue el día en que eche la vista atrás y me dé cuenta de que esa chica que solía hacer todas esas cosas no es más que una completa desconocida. Intento pensar en una manera de recuperarla, de conservar al menos una parte de esa persona que fui, pero cada vez que intento volver a hacer las cosas que hacía, me doy cuenta de que ya no sé cómo se hacen.

Fracasar ahora en algo que antes podía hacer es una sensación terrible, porque no solo tengo que lidiar con el amargor de la derrota, sino también he de asumir que ya no podré volver a hacer eso mismo. Esto podría no afectarme si me centro en las cosas que sé hacer ahora (y no sabía antes), pero la verdad es que ni siquiera así consigo sentirme bien. Presenciar cómo hay quien consigue hacer aquello para lo que yo estoy formándome sin haberse esforzado ni una mínima parte de lo que yo lo estoy haciendo es algo con lo que también debo de cargar.

No es sencillo darte cuenta de que ya no sirves para aquello para lo que servías, ni sirves para aquello para lo que tenías intención de servir. Cosas así te hacen preguntarte cuál es tu sitio en todo esto, ya que parece ser que los demás te han quitado aquellos a los que tú les habías echado el ojo.

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Quince canciones

8 Mar

Sabéis que me apasiona la música aunque no haya tenido la oportunidad de aprender a tocar ningún instrumento. Últimamente los pocos momentos libres que tengo para mí, solo me queda tiempo para escuchar música, evadirme y pensar.

Os dejo con una lista de quince canciones, con la intención de que al menos ellas puedan deciros las cosas que la falta de tiempo no me deja deciros. Están todas con enlace a Spotify.

Quince.- Los Planetas y La Bien Querida: No sé cómo te atreves
Catorce.- Zahara: Con las ganas
Trece.- Joshua Radin y Patty Griffin: You got growing up to do
Doce.- Anni B Sweet: Tumbado en mi moqueta azul
Once.- Marketa Irglova y Glen Hansard: If you want me
Diez.- Los Rodríguez: Me estás atrapando otra vez
Nueve.- The Weepies: Be my honeypie
Ocho.-Los seis días y Santi Balmes: Te odio
Siete.- Nat King Cole: Smile
Seis.-The Smiths: There is a light that never goes out
Cinco.- Jamie Cullum y Clint Eastwood: Gran Torino
Cuatro.- Bright eyes: First day of my life
Tres.- Coldplay: Fix you
Dos- Despistaos y Pablo Mora: Cuando te despiertas
Uno.- The Smiths: Please, please, please, let me get what I want

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What really grinds my gears

20 Ene

¿Sabéis lo que me saca de mis casillas? Que me adelanten cuando estoy conduciendo.

Y no quiero decir que toda la gente que me adelante me cause un odio especial, hablo únicamente de esa clase de gente que, recién incorporada al carril derecho (ya sea debido a un ceda, una rotonda o lo que sea), pone el intermitente y se coloca justo delante de ti.

Muchos de vosotros sabréis (y otros no) que me conseguí sacar el carnet de conducir en abril del año pasado. Por este motivo, aún llevo puesta la L que tantos gritos, cláxones y hasta insultos me ha causado. Lo que desconoceréis es que mi coche tiene matrícula de Valencia.

La “V” de Valencia
¿Que por qué digo lo de la matrícula de Valencia? De todos es sabido que los alicantinos y los valencianos no se llevan bien. Al igual que los alicantinos y los ilicitanos. O los alicantinos y los murcianos. Es más, ¿los alicantinos se llevan bien con alguien?

Aquí hay un odio irracional hacia los valencianos porque la mayoría de gente considera que Alicante es una de las “fuentes de riqueza” de la comunidad debido a que mediante el turismo entra mucho dinero. Sin embargo, todos se quejan de que, mientras Alicante mantiene a flote la economía de la comunidad (que se basa, y eso sí que lo sabemos todos, en el sector terciario), es Valencia la ciudad que se lleva la pasta y las mejoras (muchos aluden al circuito de F1, la Ciutat de les Arts i les Ciències, l’Hemisferi, etc.)

Además, también entran en juego (y nunca mejor dicho) algunos otros factores deportivo-futbolísticos que sinceramente desconozco (y de los que cualquiera de vosotros sabe más que yo, de calle).

En cuanto al odio entre Alicante y Elche, se conoce que los alicantinos se mofan de los ilicitanos al no considerarlos una ciudad propiamente dicha (algo que, lógicamente, les pica a los otros). Además, la burla se aumenta cuando su gentilicio muta hacia cosas como “elchero” o “datilero” (éste sí, más en el ámbito futbolístico).

Situaciones complicadas
Así que hay gente que se dedica a adelantarme sin más, mucho antes de siquiera poder juzgar si conduzco bien o mal, rápido o lento, si hago pirulas o si conduzco con precaución. En realidad sé que debería de darme igual, pero ¡qué narices! ¿a quién no le da rabia que se le cuelen en la cola del súper? pues esto es más o menos lo mismo pero con premeditación (¡intermitente incluido, hoygan!).

Cuando pasan estas cosas, cuando veo claramente cuál es la táctica del coche de detrás (incorporarse, intermitente, adelantamiento por los pelos), siempre les dejo pasar (¡señores, yo soy cordial!), pero no sabéis la rabia que me da. ¿Os pasaba a vosotros igual cuando llevabais la L?

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Dejarlo todo

18 Ene

A veces te das cuenta de que necesitas parar. En algunas ocasiones, lo mejor que puedes hacer es dejarlo todo tal y como está, y retomarlo después de un tiempo de descanso.

Este consejo es bastante bueno. Personalmente lo recomiendo a todas esas personas que alguna vez sienten que, de alguna manera, todo les sobrepasa. Sin embargo, esta máxima pierde fuerza cuando tratamos de aplicarla a ciertas situaciones. Y es en esos casos cuando esta sentencia, que parece tan práctica y tan eficaz siempre, se vuelve en nuestra contra y acaba por estropearlo todo.

Últimamente siento que solo soy capaz de sentir esas ganas de dejarlo todo, de apartarme de mi vida cada vez más y volver a ella cuando haya recuperado fuerzas. Me da rabia porque sé que antes yo no era así. Yo solía tener imaginación, ganas por aprender, entusiasmo… y aunque sé que no era la chica más feliz del mundo, por lo menos sí que sonreía mucho mas de lo que lo hago que ahora.

Pero ¿qué voy a hacer? ¿dejarlo todo ahora? ¿abandonar? ¿volver a casa cuando llevo andada la mitad del camino? Es de locos. ¿Hasta qué punto esto es solo una impresión mía y hasta qué punto es real? Es más, ¿sé acaso lo que quiero hacer con mi vida? ¿no debería dejar puertas abiertas a posibles caminos para ir haciendo poco a poco mi vida?

¿Se pasa esta sensación? ¿Se alegra uno de haber soportado todo, una vez terminado? Y lo más importante… ¿vuelves a ser tú mismo?

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