Sin muchas novedades en el frente.
Resulta que al final sí que me voy a Londres, solo que las ganas que tengo ahora son nulas. Me dieron la beca de las últimas, todo con prisas y con nervios. Resumiendo, me voy este domingo a Londres y no me apetece. De verdad, no me apetece nada. Pienso en vivir allí tres semanas, y en tener que ir a clase, pasándolo mal 3h al día, hablando en un inglés macarrónico delante de toda la clase y de un profesor nativo… y me dan ganas de pirarme por el foro.
Me apetecería estar aquí, hacerme una bola en la cama y no salir. Estoy con la regla, y, para variar, sigo pensando en Javi. Me gustaría poder decir que cuanto menos hablo con él, más lo olvido, pero empiezo a creer que me sucede precisamente lo contrario. No sabría decir qué es lo que me pasa últimamente, pero lo cierto es que estoy rara. Siento una inquietud extraña, una ansiedad latente que no me deja tranquila. Puede que sea el hecho de empezar tercero de carrera dentro de un mes y poco, o puede que sea mi gilipollez innata la que haya hecho que tenga la abrupta necesidad de ser importante para alguien.
Me he ido una semana a Ferrol (en Coruña, en la otra punta de España y sin internet), y al volver me ha dado la sensación de que nadie se había dado cuenta de que me había ido. No pretendo ser egocéntrica, pero esperaba algo de alegría al volver a verme, algo como “¿qué tal te lo has pasado?”, lo típico. Cuando, en lugar de eso, recibes “Ah, ¿pero te habías ido? ¿adónde?”, la cara de baldosa que se te queda es importante.
Supongo que por eso no me apetece ir a Londres. No me apetece sentirme tan sola, no me apetece sentir que no soy ni de allí ni de aquí. Quiero sentir que alguien, en alguna parte, va a echarme de menosde verdad, y no como quien echa de menos a un hermano que se va de viaje y luego vuelve a casa con la familia.



















