11

Me acuerdo de aquel día perfectamente. Recuerdo cómo poco a poco iban pasando los minutos, las horas al teléfono. Recuerdo cómo salió el tema y recuerdo por qué. Me acuerdo de que me puse a llorar, y de que tú también. Me acuerdo de tu voz y de cómo me decías todo aquello. Tengo clavadas en mi memoria tus palabras, y me acuerdo de que me mareé. Recuerdo la primera vez que nos vimos, y la primera que nos besamos.

Recuerdo todo lo que nos pasó, y cómo el único mes que tuvimos en paz fue el primero. Recuerdo salir a la calle a llorar mientras te tenía al teléfono. Me acuerdo de lo mal que lo pasé y de lo sola que me sentí. Recuerdo que me consolabas y de las veces que me decías que me querías. Me acuerdo de que tus palabras me calmaban. Y de tus cartas, y tus mensajes, y tu voz. Me acuerdo de lo mucho que te encantaba estar conmigo.

Recuerdo que finalmente todo pasó, y pudimos volver a ser nosotros. Y de cómo viniste a por mí una vez, y otra y otra y muchas más. Recuerdo ese cosquilleo dentro de mí cuando te veía por primera vez después de haber estado meses sin poder hacerlo. Me acuerdo de lo bien que sabía un abrazo y un beso tuyo entonces. También me acuerdo de cuando empezamos a discutir, y de cómo por aquél entonces resultaba hasta gracioso. Recuerdo que solías dejarme con la palabra en la boca, y de que yo me enfadaba pero a los dos minutos me tenías llamándote. Me acuerdo de que lo pasaba mal cuando no estabas conmigo, y de que te agobiaba con llamadas y mensajes para saber qué estabas haciendo. Nunca pensé que fuera a ser para tanto.

Me acuerdo de la vez que llegué a casa y había un ramo de rosas para mí. Me acuerdo de tus regalos y de tus fotos. Recuerdo todas las risas y los buenos momentos que he pasado contigo. Me acuerdo de lo mucho que te solía enfadar que yo llorase, y de cómo yo, con voz entrecortada, te decía que no podía parar. Recuerdo todo ello, y cómo cada mes nos mimábamos un poco más que el anterior para celebrar que estábamos juntos. Me acuerdo, pero ya empieza a resultarme más nostálgico que anecdótico.

Hace meses que ni tú ni yo somos los mismos. Nos evitamos, nos peleamos, nos decimos cosas horribles y ahora incluso no nos hacemos caso. Hace tiempo que no sé si me quieres o si sólo sigues conmigo por inercia. Hace tiempo que un “te quiero” tuyo me suena vacío, porque algo dentro de mí me dice que no es sincero. He intentado entenderte a nivel empático, a nivel irónico, pero no he llegado a conseguirlo. He intentado ser una buena persona y consentir. He intentado revivirte pero creo que ya no puedo.

No sé en qué momento empezamos a pinchar, aunque creo que tampoco me gustaría saberlo. No sé qué he podido hacer (o no hacer) para merecerme una racha tan sumamente mala, pero desde luego estoy empezando a cansarme. Me rindo, yo no puedo más. Si todavía sigues queriéndome, supongo que entenderás que te toca tomar el relevo y ayudarme ahora a mí a salir de donde estoy, porque yo, por nosotros, creo que no puedo hacer ya más.

Hoy hacemos 2 años y 5 meses, y esto es todo lo que me gustaría decirte y no me atrevo: creo que ya no me necesitas ni me quieres. Creo que eres feliz en esta situación, la cual me excluye. Creo que te has dado cuenta de que ni nuestro amor era tan fuerte ni yo era tan perfecta como pensabas. Y aunque siga ahí contigo, lo cierto es que lo hago porque yo, al menos yo, no quiero perderte.

Me gustaría que algún día llegaras a entender todo esto sin demostrar una actitud infantil, sin enfadarte conmigo ni odiarme. Me gustaría que asumieras tu parte de culpa y no me hicieras sentir remordimientos a mí únicamente. Me gustaría que todo volviera a ser como antes. Y que tú leyeras este post.

3 Comentarios

Hoy he soñado que conducía

Y no precisamente mal.

El sueño en sí era una aunténtica bazofia (aunque con menos chicha se han hecho películas españolas, la verdad). En él yo tenía que ir a casa de mi tía a recoger una comida que le hacía a mi madre. Hasta aquí todo es fiel a la realidad porque fue algo que justamente hice ayer a la noche. Yo conducía el coche de mi hermana, y aunque ni tenía carné ni tampoco sabía conducir, en realidad daba igual y sí sabía.

Yo subía y bajaba las escaleras de mi casa porque se me olvidaban cosas y tenía que volver a por ellas y, en uno de los viajes hacia el portal, me encontraba un móvil igual que el mío tirado en el suelo. Tenía hecha una foto, pero se veía borrosa y medio negra. Yo cogía el móvil e intentaba llamar a algún número para devolver el teléfono (al fin y al cabo, yo tenía uno igual, no me compensaba robarlo). Mientras tanto me dirigía a casa de mi tía pero, por la falta de costumbre, iba caminando.

Cuando me quería dar cuenta, estaba lejos de casa y lejos de donde el coche estaba aparcado, de modo que tenía que dar la vuelta. Llegué al coche, me subí en él y llegué sin problemas a casa de mi tía. Allí empezaba a llover (pues a todo esto, era de noche y había gente muy rara por la calle), yo pasaba de largo y en lugar de ir a casa de mi tía, pasaba de largo dispuesta a irme a cualquier otra ciudad.

Supongo que no es difícil darle una interpretación:
- Quiero sacarme el carné de conducir.
- No me gustaría tener que volver a casa de mi tía.
- Necesito largarme a algún sitio sola durante una temporada.
- El mal tiempo reflejaba mi estado de ánimo en estos días.

Lo que no entiendo es lo del móvil; me desconcierta. Se admiten sugerencias y lecturas del tarot (o lo que sea).

1 Comentario

The nicest thing

2 Comentarios

4 años

Hoy este blog cumple 4 años. He tardado casi los 4 en darle un alojamiento propio y que sea mínimamente digno, pero creo que al final no ha salido tan mal. No será de los famosos, ni tampoco seré una grandiosísima escritora, pero desde luego estoy orgullosa de mi blog.

Sólo puedo dar las gracias a quien ha estado conmigo y me ha aguantado durante todos estos días, y pedir disculpas por el dibujo pero es que no he tenido tiempo de hacer nada mejor.

5 Comentarios

A thousand miles

No he podido resistirme, éste ha sido uno de los mejores covers que he visto en YouTube desde hace mucho tiempo. En este caso se trata del cover de A thousand miles, de Vanessa Carlton. Para quien no conozca la canción -que dudo que haya alguien-, primero os dejo el vídeo y luego el cover. ¡Disfrutad!

Ah, por cierto, el chico que toca tiene 17 años

1 Comentario

Pequeña

  • Mido 1,57cm con zapatos; probablemente un centímetro o dos menos sin ellos.
  • Mis medidas son 85-64-90.
  • Peso 44kg.
  • El contorno de mi muñeca mide 12cm.
  • Desde la muñeca hasta el dedo corazón, mi mano mide 15cm.
  • Y mi meñique, 5cm.
  • Mis piernas miden 76cm.
  • El contorno de mis gemelos mide 35cm.
  • El del tobillo, 19cm.
  • Mis pies miden 21cm.

Tengo 17 años, 5 meses y un día.
Mi cuerpo clínicamente tiene menos de 14.
Sé que debería estar pensando en otras cosas y no en esto, pero no puedo dejar de darle vueltas.

2 Comentarios

Fuera de cobertura

Hoy, no sé por qué, he soñado que alguien que no me atrae y que tiene novia se me declaraba. El sueño era real, y me he levantado hecha una pena, porque en él yo era una rebelde sin causa que no iba a clase, llevaba unas pintas horrorosas e iba fumando por el instituto. Hoy me he despertado mediante despertador convencional, porque resulta que ayer entre tanta limpieza perdí el móvil y, aunque me da tono, al estar en silencio no lo puedo encontrar.

Me he levantado hará ocho minutos; tengo que estudiar latín porque en unas cuatro horas y media tengo un examen. Como supondréis no he ido a clase y, aunque os parezca de niña absurda, no me gusta hacerlo. Siento que pierdo el hilo y que después tengo que dar explicaciones del porqué de mi ausencia. No me gusta.

Ayer me quedé hasta las dos buscando mi móvil, revolviendo todo y mirando en cada una de las habitaciones de mi casa, por todas partes, y no apareció; me puse a llorar. Esta mañana nada más despertarme estaba sudando, con la chaqueta del pijama abierta, respirando fuerte y con unas ganas de llorar inmensas. Sé que lloro por todo, pero no lo puedo evitar. Estoy temporalmente fuera de cobertura. Ojalá todo vuelva a ser como antes.

1 Comentario

Domingo por la tarde


Domingo por la tarde

Yo haciendo deberes en el hospital.

2 Comentarios

Hacerse mayor

Últimamente tengo muchos lapsus, y me quedo pensando en todo y a la vez en nada. Me pasa con frecuencia que sostengo la mirada en un punto y vacío mi mente todo cuanto puedo. Supongo que se trata de una manera de superar algunas cosas, de hacer más llevadera mi situación. Últimamente yo no parezco yo, y cuando quiero darme cuenta estoy quedándome dormida o simplemente en otro lugar, ausente, sin ser consciente de lo que hay a mi alrededor.

Yo era una chica alegre. Nunca me gustó admitirlo porque solía creer que era infeliz. Solía pensarlo porque tal vez era más fácil dramatizar sobre mí misma y mis problemas que hacerles frente y asumir que, en el fondo, era una chica completamente normal. Pero las cosas cambian, y mientras el tiempo pasa uno no se va dando cuenta de qué es lo que va sucediendo en realidad.

Cuando se es niño uno tiende a pensar que todo cambiará cuando se sea mayor. Así, todos hemos oído decenas de veces aquello de “ya lo entenderás cuando seas mayor”, y solemos pensar que realmente ese momento, ese día, esa etapa de nuestra vida acabará por llegar. Pero nos equivocamos, uno no se hace mayor. Yo no siento que sea mayor, ni que lo esté siendo ni que vaya a serlo nunca. Porque es así, así lo creo: yo jamás seré mayor. Pero ni yo ni nadie.

Yo no soy hoy mayor que mañana, a pesar del paso del tiempo. Yo soy yo, la misma que hace dos, cinco, diez años. Yo sigo siendo la misma chiquilla asustada que se ponía nerviosa el primer día de clase, la que tenía miedo a pedir un vaso de agua en un bar y la que se liaba cuando tenía que explicarse en público. Yo sigo siendo ésa, y por mucho que siga pasando el tiempo, y por muchas cosas que sucedan, habrá ciertas cosas que jamás cambiarán en mí.

Lo que pasa es que llega un momento en el que te das cuenta de que ya hay ciertos asuntos sobre los que no tienes control. Te percatas de que existen centenares de situaciones en las que no sabrías qué hacer, ni qué decir, ni cómo pensar. Y te das cuenta de lo insignificante que eres, de lo poco que sabes sobre todo y de lo mucho que te queda por aprender todavía.

Pero las cosas pasan, y así vienen, sin más, y has de superarlas, y sabrás cómo. Pues tal vez alguno creerá que no podría hacerles frente, que determinadas situaciones son demasiado y que no encontraría salida. Sin embargo, hete aquí un factor clave: no prentendas imaginarte cómo actuarías en una situación límite porque jamás sería como tú la puedas imaginar; no te esfuerces en hacerlo ni te frustres si no encuentras solución; no te preocupes si piensas que no serías lo suficientemente fuerte como para soportarlo, porque llegado el momento todos sabemos ser fuertes, aunque sea durante un momento.

Porque, habiendo sido una llorica nata, has sido capaz de no soltar ni una lágrima para aguantar el tirón. Y es en ese momento decisivo, justo en ése, cuando tu mente piensa en todo y no piensa en nada, en el que te das cuenta de lo mucho que ha cambiado tu vida tal y como la recordabas, bastantes años atrás.

2 Comentarios

Fünf tage in Berlin

Nicht für kinder unter drei jahren geeignet, da kleinteile verschluckt und/oder eingeatmet werden können

(No conveniente para niños menores de 3 años, puesto que los artículos pequeños pueden ser tragados y/o ser ingeridos)

Y cuando entiendes lo que lees en un idioma de un país en el que has pasado cinco míseros días, comprendes que tus estudios en cualquier otra lengua sólo demuestran lo gilipollas que eres. Tal vez si me hubiera quedado, a estas alturas ya hablaría alemán. Mal, pero lo hablaría.

1 Comentario