29
Jul 10

Recapitulando

Sin muchas novedades en el frente.

Resulta que al final sí que me voy a Londres, solo que las ganas que tengo ahora son nulas. Me dieron la beca de las últimas, todo con prisas y con nervios. Resumiendo, me voy este domingo a Londres y no me apetece. De verdad, no me apetece nada. Pienso en vivir allí tres semanas, y en tener que ir a clase, pasándolo mal 3h al día, hablando en un inglés macarrónico delante de toda la clase y de un profesor nativo… y me dan ganas de pirarme por el foro.

Me apetecería estar aquí, hacerme una bola en la cama y no salir. Estoy con la regla, y, para variar, sigo pensando en Javi. Me gustaría poder decir que cuanto menos hablo con él, más lo olvido, pero empiezo a creer que me sucede precisamente lo contrario. No sabría decir qué es lo que me pasa últimamente, pero lo cierto es que estoy rara. Siento una inquietud extraña, una ansiedad latente que no me deja tranquila. Puede que sea el hecho de empezar tercero de carrera dentro de un mes y poco, o puede que sea mi gilipollez innata la que haya hecho que tenga la abrupta necesidad de ser importante para alguien.

Me he ido una semana a Ferrol (en Coruña, en la otra punta de España y sin internet), y al volver me ha dado la sensación de que nadie se había dado cuenta de que me había ido. No pretendo ser egocéntrica, pero esperaba algo de alegría al volver a verme, algo como “¿qué tal te lo has pasado?”, lo típico. Cuando, en lugar de eso, recibes “Ah, ¿pero te habías ido? ¿adónde?”, la cara de baldosa que se te queda es importante.

Supongo que por eso no me apetece ir a Londres. No me apetece sentirme tan sola, no me apetece sentir que no soy ni de allí ni de aquí. Quiero sentir que alguien, en alguna parte, va a echarme de menosde verdad, y no como quien echa de menos a un hermano que se va de viaje y luego vuelve a casa con la familia.


12
Jul 10

¡Campeones del mundo!

Sería una hipócrita si dijera que no me he tragado todo el mundial, que no sufrí ayer viendo el partido, que no me vestí de rojo y que no me bañé en una fuente para celebrarlo. Pero tranquilos, que sigo siendo yo

Publicidad de Movistar
Publicidad de Mastercard
Publicidad de Mahou
Publicidad de Hyundai
Publicidad de McDonald's
Publicidad de Cepsa
Publicidad de Coca Cola
Publicidad de SEAT
Publicidad de IberiaPublicidad de Iberia
Publicidad de GolPublicidad de Campofrío
Publicidad de ExpertPublicidad de Cruzcampo
Publicidad de IberdrolaPublicidad de Banesto
Publicidad de SantanderPublicidad de Nestlé


04
Jul 10

No merece la pena

Hablarte, contarte cosas. Avisarte de que dentro de diez días me voy. Decirte que no volveré puede que hasta septiembre. Preguntarte cómo estás, qué es lo que haces. Comentarte que el otro día me acordé de ti, e intentar saber si tú te acuerdas a veces de mí. Hablar contigo, y desahogarme, y confiar en ti. Buscar tu apoyo. Llorar. Pasarlo mal, porque no me haces caso. Llorar más, y sufrir porque cada vez estás más lejano. Estar triste porque te ha resultado tan fácil olvidarme. Sentir ese nudo en la garganta, y aguantarme las ganas de seguir llorando. Querer hacerte reaccionar, y que sea en balde. Intentar hacerte volver a ser el de antes, sin que dé resultado. Frustrarme, sufrir, sentir ese dolor dentro de mí. Decirte que me deshice cuando supe que ya no significaba nada para ti. Seguir queriéndote.


28
Jun 10

Salto

No sé si es el calor, el aburrimiento o el hecho de estar prácticamente todo el día sola, pero llevo más de dos semanas que duermo y como fatal. No lo hago adrede, pero cuando me despierto por las noches soy incapaz de volver a dormirme, y luego, como me levanto muy pronto, tengo sueño a media tarde. En el momento en el que me siento en el sofá, tardo unos quince minutos en dormirme, y entonces tengo la batalla perdida.

Sé a qué hora me echo a dormir, pero no a la hora a la que me levanto. Ayer me eché en el sofá a las 17.45h, poniéndome la alarma del móvil a las 18.30. No sirvió de nada, porque me desperté a la una de la mañana, y después a las cinco y media (llevo despierta desde entonces).

Me desperté a la una sobresaltada, resulta que estaba en la cama de mi hermana (no sé por qué, ya que yo me había quedado dormida en el sofá) y estaba llorando. Había soñado con mi madre, había soñado que volvía a estar aquí con nosotros, y que estaba bien. No es la primera vez que lo sueño, y creo que no será la última. Últimamente cada vez que me echo a dormir es como si diera un salto en el tiempo. Olvido qué es lo que hice antes de irme a dormir, olvido dónde estoy, qué día es, y si tengo que hacer algo en concreto.


22
Jun 10

En estos cuatro años

Ayer estuve en casa de una amiga. Me llevé el disco duro externo, y estuvimos pasándonos fotos. Como mi disco duro anterior se había jodido, a mí me faltaban muchas, así que estuvimos recolectando las que tenía ella y me las fui pasando prácticamente todas.

Las más antiguas eran de mayo de 2006.

Cuando me vi en esas fotos, debo decir que no me reconocí. Sí, era yo, pero no era yo. No llevaba flequillo, tenía otra montura de gafas, pulseras que ahora no llevo, un reloj distinto, ropa más horrible y unos kilitos de más. Y sí, además de todo eso, llevaba dos anillos. Quitando todos los cambios en el físico (que, por otra parte, no son tantos porque sigo teniendo la misma cara y sigo midiendo lo mismo), lo cierto es que me sentí un poco rara.

Se me metió algo por dentro, sentí como una punzada, y me sentí nostálgica y mal. Para mí, esas fotos eran de la prehistoria hasta que vi una foto en la que se veían esos dos anillos. Digo que el tiempo pasa, que qué jóvenes éramos, que qué mala es la adolescencia, y me echo las manos a la cabeza cuando digo que estoy en mitad de la carrera. Pero no me acordaba de cuánto tiempo (de verdad) había pasado desde que estaba con Javi hasta que he visto esas fotos.

Y ahí estaba yo, hace un par de días -como quien dice-, con 16 años, un pelo largo y feísimo, granos, ropa pasada de moda y una sonrisa en todas las fotos. Sí, la verdad es que algo dentro de mí se dio la vuelta.

Han pasado dos años desde que Javi y yo cortamos “oficialmente”. Hace más de dos años que no lo veo, y aún así sigo poniéndome nerviosa si escucho su voz por teléfono. Me gustaría poder decir que, en realidad, algo ha cambiado en estos cuatro años, pero no sé si más allá de mis logros académicos, en el fondo yo he cambiado. A día de hoy, sigo llevando uno de esos anillos que él me regaló, igual que los pendientes. Y, para ser sincera, creo que este hecho da respuesta a la pregunta que me estoy haciendo.


18
Jun 10

La web 2.0 era esto


No sé si os ha pasado alguna vez, pero os aseguro que es de lo más raro.

A veces vas por la calle y de pronto te cruzas a alguien que conoces. Os saludáis brevemente, os paráis y habláis, lo que sea… lo jodido es cuando te cruzas a alguien que no sabes si conoces. Y no me refiero a cuando dudas de si alguien es alguien que tú conoces (porque no lo reconoces por el paso del tiempo o por cambios de look…), sino a cuando sientes que crees que conoces a esa persona pero no sabes de qué.

A mí me ha pasado montones de veces, y debo reconocer que todo se debe a mi espíritu cotilla. Cuando una tiene Facebook y Tuenti, sucede algo muy curioso: del mismo modo que te intentan agregar como amiga un montón de personas que no conoces de nada, tú también sientes la necesidad de mirar las fotos y comentarios de tus amigos (y de los amigos de tus amigos). Es como una cadena de cotilleo irrompible, porque siempre va a haber alguien que la continúe. Así sucede que, a veces, cuando estás por la calle, en la playa, de fiesta o incluso en el bus, te encuentras con gente que crees que conoces.

Pero incluso dentro de los falsos conocidos hay niveles: está el que te suena por algún motivo pero no te acuerdas de dónde lo has visto… ¿Tuenti? ¿Facebook? ¿desde tu perfil o con otra persona? probablemente nunca lo sabrás… Después está el que es amigo de un amigo de un amigo tuyo, de quien has oído hablar, y que has visto en tantas fotos y te han hablado tanto de él que crees que lo conoces (pero no habéis estado nunca en la misma situación juntos); el amigo que sale en prácticamente todas las fotos de algún amigo tuyo en particular (éste puede ser hasta entrañable) y por último, la persona que ni es amiga de nadie en particular, ni tienes relación directa o indirecta posible con él o ella. Esto sucede cuando el hilo entre tú y esa persona es tan fino que se rompe por el camino.

Lo gracioso de este tipo de personas es que están hasta en la sopa y son las que copan el mundillo de los falsos conocidos. Suelen aparecer cuando menos te lo esperas: de pronto un día un amigo tuyo cercano lo acepta como amigo, o aparece en una foto con una persona que ni imaginabas (de tu vida actual, o del pasado)…

No sé si soy a la única persona a la que esto le pasa (o que se ha dado cuenta), pero ahora pienso… ¿me habrá reconocido a mí alguien por esta misma regla de tres?


17
Jun 10

Claridad

Cuando pensaba que lo tenía todo controlado, de pronto las cosas vuelven a darse la vuelta, y yo me quedo con cara de imbécil. Si ayer prefería quedarme sola y coja en casa, viendo capítulos antiguos de Anatomía de Grey para ponerme al día, sin que me diera la luz del sol y sin contacto alguno con el ser humano, hoy me pasa todo lo contrario. No sé si habrá sido la discusión (una de tantas) que tuve ayer con Víctor, o si es el hecho de que no he dormido en toda la noche, pero de pronto siento ganas de estar todo el día fuera de casa.

Tengo ganas de correr, aunque me duela el tobillo, e incluso aunque volviera a torcérmelo. Tengo ganas de correr y sentir que, en realidad, no tengo que sentirme mal por mí misma, ni lamentarme. No tengo que compadecerme de los demás, ni sentirme como una mala persona, porque tengo lo que tengo porque me lo he currado. No tengo que sentirme una zorra por haber sacado limpio el curso, ni por estar en la mitad de la carrera con unas notas decentes. No tengo que sentir como si estuviera haciendo daño a nadie adrede, porque no es así.

La cara que se me pone en mis pocos momentos de lucidez. El sombrero le da más carga dramática al asunto y transmite mis convicciones (creo…)


14
Jun 10

Oh la la!

Notas

Vale, todas las notas son buenas, pero reconozcámoslo: ahí en medio hay una nota que es indudablemente mejor que las demás. Mi profesor, en lugar de dormir un domingo de madrugada, se ha dedicado a subir las notas de Diseño gráfico II, y éste es el resultado. Me han preguntado cómo me siento, pero… no sé cómo sentirme tras haber sacado matrícula en una asignatura. Aún no me lo creo.


13
Jun 10

Hoy no había que salir

Son las 4.24 de la mañana, y estoy en casa a pesar de haber salido con un buen plan para esta noche.

Resulta que hoy era la entrada de bandas de las fiestas de aquí, y el centro estaba todo cortado, y lleno de gente. Desfiles, gente vestida con el traje regional, viejas que te dan codazos para hacerse un hueco, niños que ponen petardos…

Bajando de camino al restaurante donde íbamos a cenar, uno de esos maravillosos niños que ponen petardos me ha pegado un empujón. Yo, que iba de tacones (por una vez), con el empujón he caído al suelo y me he doblado el tobillo. En ese momento cambié tacones por bailarinas, obviamente, y fuimos a cenar.

Al terminar, y volverme a poner de pie para caminar, vi las estrellas del dolor que sentía. Acompañé a mi amiga a un 24 horas para comprar tiritas, porque sus sandalias le estaban haciendo ampollas en los dedos. Finalmente, decidí volver a casa porque me dolían mucho los pies, y entonces otro amigo se subió conmigo porque la cena le había sentado fatal. Tan fatal, que durante el camino a la parada de taxis, vomitó.

Ahora yo estoy en casa, con hielo en el tobillo, teniéndolo en alto, y haciendo lo que todo el mundo me ha dicho: reposo. Si es que estaba claro que hoy no había que salir…


12
Jun 10

Denominador común

Es curioso cómo algunas cosas parecen perseguirte siempre. Como ya sabéis, mi primer novio fue Javi.. nombre que se fue repitiendo a lo largo de estos años cuando conocí al “novio” de un amigo mío y cuando hablé por primera vez con una persona nueva en la carrera (que ha resultado ser, ahora, uno de mis mejores amigos). A su vez, luego me entero de que la (ahora ex) novia de mi ex se llama como mi otra mejor amiga de la carrera (como si tuviera una réplica de los dos delante de mí todos los días).

Por otra parte, parece como si buscara lo mismo una y otra vez. Mi segundo novio estudiaba ingeniería química, algo que también estudia Nacho, un chico que me presentaron en la cena de clase y otro chico más que me presentaron hace poco, que, curiosamente, se llama como mi follamigo: Víctor. A su vez, mi follamigo estudia arquitectura, lo mismo que Toni, uno de mis amigos del instituto que me tiraba los trastos.

No sé si me persiguen los químicos, los Víctors, o es todo una gran coincidencia, pero me gustaría saber que estas cosas les pasan a más personas (¡sería un gran alivio!).