Me gusta pensar que eso del karma existe realmente. Me gusta creer que uno recibe lo que da, y da lo que recibe. Es interesante, cuanto menos, porque te hace reflexionar. Últimamente no he estado pasando una buena racha. Solía hacer las cosas de manera mecánica y no me paraba a pensar. Creo que en los últimos meses he hecho bastante daño a mucha gente, y, como cada uno tiene lo que se merece, también creo que lo que pasa me lo he buscado yo solita.
Sin embargo, no soy siquiera capaz de sentir lástima de mí misma; no quiero compadecerme ni que otros lo hagan. Si fuera así, supongo que me moriría por decir a todas horas lo mal que me siento. No tengo ganas de perder mi tiempo amargándome y pensando en las mil maneras que había para hacer bien las cosas (y pensar que justo escogí la equivocada). Si algo bueno tengo (o al menos eso creo yo, dadas las circunstancias) es que soy capaz de sobreponerme a casi todo. Resultaría ridículo que algo como esto fuese a minar mi moral, cuando no lo hizo ni siquiera el palo más grande que me he llevado hasta ahora.
La verdad es que estoy cansada de estar preocupándome por gustar a la gente. Estoy harta de intentar ser más amable, más dulce o más graciosa. Creo que los días de jugar a ser otra persona han acabado, porque al final no gusto ni con mi falsa personalidad ni con la auténtica. He llegado a un punto en el que, ahora sí, y al 100%, me da igual lo que piense la gente de mí, de lo que hago, digo, de cómo visto, de adónde voy, de qué decisiones tomo o de qué cosas poseo. Hay quien podría tacharme de soberbia, tal vez lleven razón. No obstante, sea lo que sea, creo que yo ahora necesito este cambio. Dentro de un tiempo quizás ya no…
- ECHA UN VISTAZO / EN EL CALENDARIO
- « Esos momentos de flaqueza
- » Cine japonés (II): Hana yori dango
- ECHA UN VISTAZO / EN Pensamientos
- « Correr
- » 22 de enero
HABLA / AÑADE TU COMENTARIO
Los comentarios son moderados.

