Hoy me he levantado especialmente sensible.
Llevo unos días que me cuesta mucho conciliar el sueño. Duermo unas cuatro horas diarias (puede que incluso menos) y apenas como; no por nada en concreto, sino porque normalmente llego tan cansada de clase que si no está preparada la comida, no me pongo a cocinar. Incluso cuando como, como poco. No tengo mucho apetito y me sacio pronto, y luego a las dos horas vuelvo a tener gusa.
Llevo unos días llorando y con una angustia en el estómago. No sé muy bien qué me pasa, pero me pasa algo. Siento como si, de pronto, al despertar, hubiera empezado a ver el mundo de manera diferente. La soledad, la indiferencia, esa sensación de que nadie me comprende, el miedo y, ante todo, el dolor; es como si todo se hubiera hecho tangible de la noche a la mañana.
No consigo apartar de mi cabeza todos esos pensamientos negativos. Sobre qué tengo, qué no tengo, sobre qué quiero, quién soy, qué hago con mi vida, qué debo esperar de ella y por qué he llegado a ser como soy. Tiendo a infravalorarme, a pedir disculpas aunque no haya motivo.
Aparentemente no tengo nada de lo que quejarme. Quizás esto reafirme la opinión de que no soy más que una mañaca que no valora lo que tiene y que quiere ser el centro de atención. Seguramente es lo que mucha gente piensa; para variar, no me importa. Aparentemente todo me va bien. Sin embargo, siento como un vacío dentro de mí. Como si algo estuviese absorbiéndome desde dentro. Minando mi alegría, mi poco optimismo, mi ilusión por las cosas.
No es que no sepa lo afortunada que soy (que lo sé), es sencillamente que creo que mi vida está yendo por unos extraños derroteros. Digo que quiero cambiar, y cambio, pero luego vuelvo a ser la de antes. Digo que no estoy conforme con algunas cosas, pero luego sigo haciéndolas. Digo que soy infeliz, pero la causante de mi propia infelicidad soy yo misma. Siento como si no pudiese escapar de todo esto porque, en el fondo, estoy viviendo como yo misma creo que se supone que debo vivir.
No es que no me guste lo que hago, es sencillamente que creo que podría ser más feliz de otra manera. Lejos de aquí, despertando cada mañana junto a alguien que me hiciera sentir que la vida merece la pena. Supongo que de esta manera no me haría falta rellenar mi tiempo con mis actuales y estresantes estudios. Echando la vista atrás, supongo que, después de todo, no tomé una decisión muy acertada. Pensando que sería mejor la razón que el corazón, me dejé guiar por lo que creía que se esperaba que yo hiciera.
Me equivoqué. No se puede volver atrás en el tiempo, arreglar las cosas y recuperar el tiempo perdido. Ahora no tiene remedio. Y me encuentro vacía, hueca, algo muerta por dentro. Siento que puedo percibir la realidad, pero no participar en ella. Siento que puedo rodearme de gente feliz sin conseguir serlo. Que puedo reír sin encontrar nada gracioso, que puedo asustarme sin sentir miedo, que puedo enfadarme sin sentir rabia. Siento que puedo vivir sin estar viviendo. Y si vives así, ¿para qué seguir viviendo?
- ECHA UN VISTAZO / EN EL CALENDARIO
- « Helada
- » De cuando suspendes el práctico y te sorprenden con un regalito
HABLA / AÑADE TU COMENTARIO
Los comentarios son moderados.

