- Día 10: Ya no me acuerdo
Alguien debe de hacerlo. Alguien al otro lado del mundo. Alguien que almacena todo lo que la gente va olvidando. Alguien que se encarga de recoger los recuerdos, sensaciones, olores, momentos, poesías y pensamientos que la gente va dejando atrás. Ese alguien debe de tener una gran base de datos de todo el mundo. Y lo envidio.
Hoy en Alternativa nos han dado una historia de hoja y media y otra hoja con ejercicios. Sencillamente, lo que la historia pretendía decir era que el verdadero tiempo vivido es el que disfrutamos. Uno de los ejercicios era (y cito textualmente): “¿Serías capaz de calcular tu ‘verdadero tiempo vivido’ según el sistema que seguían en Kammir? Di, al menos, tres momentos en los que hayas disfrutado intensamente de algo y suma el tiempo que han durado.”
Y no, no sería capaz. Porque ya no me acuerdo de nada que me haya hecho disfrutar intensamente. Ya no me acuerdo de ningún momento en el que me sintiese especialmente bien. Y Alguien debe haberse llevado todo aquello. Y ahora mismo debe ser la persona más afortunada del mundo, a mi parecer.
- Finde 2
Echo de menos despertarme un lunes y que parezca que es sábado.
Echo de menos respirar y notar cómo mi corazón late más despacio.
Echo de menos no tener que mirar de reojo para vigilar.
Echo de menos dejar pasar el día sin tener nada que esperar.
Echo de menos la dulce sensación de libertad.
Echo de menos mirar por la ventana y sonreir sin pensar.
Echo de menos dar vueltas bajo la lluvia de estrellas de algodón.
Echo de menos mis grandes burbujas de jabón.
Echo de menos nadar contracorriente sin ningún temor.
Echo de menos los ríos, los lagos, los mares de limón.
Echo de menos saltar de nube en nube.
Echo de menos saber que tenerla, la tuve.
Echo de menos pintar en las paredes blancas.
Echo de menos hacer mi propio cuento de hadas.
Echo de menos a los príncipes y las princesas.
Echo de menos a las brujas y vampiresas.
Echo de menos la colcha de dibujos de mis sábanas.
Echo de menos no llorar sobre mi almohada.
Echo de menos no tener que pensar en nada.
Echo de menos la feria de Navidad.
Echo de menos que el algodón de azúcar me deje las manos mal.
Echo de menos ir al Corte Inglés a comprar, mirar y jugar.
Echo de menos la sección de muñecas y mi sensación de felicidad.
Echo de menos la ilusión de la noche del 24 de Diciembre.
Echo de menos abrir la boca de sorpresa al día siguiente.
Echo de menos hacer sonar los regalos antes de abrirlos.
Echo de menos querer algo y conseguirlo.
Echo de menos levantarme a las ocho y tener sólo tres horas de clase.
Echo de menos el “No quiero ir al cole”; ¡Qué bonita frase!
Echo de menos salir a las cinco e irme a jugar al parque.
Echo de menos rasparme las rodillas
Echo de menos tener costras y arañazos y conservar la sonrisa.
Echo de menos toda la ilusión que emanaba.
Echo de menos saber que aunque corriese, jamás me cansaba.
Echo de menos esa magia.
Echo de menos mi infancia.
- Finde 2: Determinante
Tengo ganas de saber qué es exactamente lo que pretendía Él con eso. Tengo ganas de saber si es lo que yo creo que es. Tengo ganas de saber qué era lo que pensaban ellas de mí hoy en música. Tengo ganas de saber si me estaban criticando. Tengo ganas de saber qué se le pasó por la mente a ella para que la mirase de ese modo. Tengo ganas de saber si este va a ser un curso de esos. Tengo ganas de saber si todos ellos me odian por eso que dije. Tengo ganas de aber qué piensan estos de mí y de mi comportamiento.Tengo ganas de saber que algún día podré dejar de utilizar estos determinantes para referirme a aquello.
- Día 2: Cuando mi nombre ya no es mi nombre
He oido, dicho, escrito y leido tantas veces mi nombre hoy que ya no soy lo que era. Ángela sólo es la manera por la cual los demás me identifican. Pero daría igual que tuviera o no un nombre. Aquel nombre que antes significaba algo, ahora ha perdido todo su valor. Me ha pasado como con ciertas palabras, que ya me harté de oirlas.
- Finde 1: Oda a la perfección
Perfección es algo que uno mismo nunca creerá poseer. Podría decirse que la gente que alardea y reconoce con superioridad que goza de perfección es soberbia y prepotente a más no poder. La perfección es eso que hace sentir mal a la mayoría de personas cuando creen captarla en otra persona que, normalmente, suele ser muy similar a ellos mismos, pero con ciertas diferencias. Es decir, que las ‘ciertas diferencias’ son la perfección.
Aunque la perfección es efímera, la mayoría de personas sienten envidia y tristeza por los tópicos que se crearon de ésta y que, a veces, son ciertos. La perfección es distinta en hombres y en mujeres (Otra cosa más de la que no estoy de acuerdo), pero, en general, mantiene una condición primordial. Ésta es la belleza. Ya sea belleza física o mental. O ambas. El problema de la sociedad de hoy en día, es que la perfección es Dios. Cualquier tipo de publicidad, ya sea un spot, una valla publicitaria, una publicación gratuita, una revista o un banner, rebosa de perfección. Sea lo que sea lo que quieran vendernos, la fachada siempre será perfecta. Y lo mismo sucede con las personas. No sé si es porque ya se sumieron tanto en este estereotipo de vida que son una parte de él, pero las personas actúan del mismo modo. Para ell@s sólo importa el físico. Intentan alcanzar la meta de ser perfectos (meta que se les infundió en la mente desde pequeños) y por eso hacen cualquier cosa por conseguirlo. En cierto modo es lógico. Si ves que todo lo que te rodea gira entorno a esa gran farsa, acabarás formando parte de esa masa.
Recortes de portadas de Cosmopolitan, Cosmo Girl, Elle y Glamour
Me estoy refiriendo, por supuesto, a este tipo de cosas de las que estoy más que harta de ver en las revistas. Y no voy a decir que no haya chicas a las que le guste todo lo que dicen en ellas, porque las hay. Me parece que no voy siquiera a dar mi opinión completa sobre ese tema. No estoy de humor para ello.
La perfección es lo más imperfecto del mundo. Está llena de mentiras. Nadie es perfecto; y quien diga lo contrario miente. Perfección es un término que ni siquiera debería existir. Pero justo cuando l@s que sabemos que es algo que no existe, decimos lo que pensamos, l@s supuest@s perfect@s nos tachan de mentiros@s. En verdad lo que están pensando es que hablamos desde la inexperiencia y la imperfección.
A partir de hoy cuando vea algo o alguien que me inspire este sentimiento tan sucio que estoy teniendo ahora lo tacharé de culpable de que todo esto esté como está hoy en día. Si vamos a jugar al juego de la injusticia, yo me pido juez supremo.
- Un vistazo al espejo
Aquí estoy. Frente a la realidad. Yo, Ángela. Gafas de pasta azules, ojos verde oscuros, granos en la frente alrededor de la nariz producidos por la adolescencia, pelo rizado castaño oscuro, 1′51m, 43′6kg. De 13 años de edad.
Pero… ¿Acaso es esa mi edad real? […] ¿Quién soy yo? ¿Soy esa que mide una cabeza menos que las personas de su edad? ¿Soy la única que siempre se queda atrás? ¿Soy la que no destaca? ¿Soy esa? ¿La pequeñita de la izquierda? ¿Esa que mira hacia arriba como intentando encontrar algo? ¿Esa flacucha y enclenque? ¿Ese moco? ¿Soy esa? ¿Esa que se despierta cada mañana pensando en quién le va a joder el día? ¿Esa de la que todos se rien a su espalda? ¿Esa que, por más que intente, siempre será motivo de mofa de alguien? ¿Esa que tiene los ojos cansados de llorar? ¿Soy yo ésa? ¿De veras? […]

